miércoles, 31 de julio de 2013

Industria cultural

Medios, empresas y Estado

Actividad 1 
 Leer el siguiente artìculo periodístico que relata la fusión empresaria más importante de la historia:
"American Online (AOL), el principal proveedor de internet del mundo y uno de los principales multimedios del planeta, Time Warner, anunciaron ayer el inicio de su fusiòn en una nueva firma. La nueva AOL-Time Warner contarà entre sus marcas, entre otras, con las cadenas de televisión CNN, HBO, TNT Y Cartoon Network; los servicios de internet AOL y Compuserve; los estudios de cine y música Warner Bros.; el navegador Netscape; las revistas Time, People y Fortune y los correos electrónicos instantàneos ICQ y AOL Instant Messenger. En conjunto sumarà 80 mil trabajadores y su facturaciòn estimada anual serà de 40 mil millones de dolares. AOL provee el servicio de internet a 20 millones de usuarios en todo el mundo, la nueva empresa será la primera que proveerá informaciòn, sevicios de comunicaciòn y entretenimientos a partir de una base completamente multimedial"

a) ¿Por qué creen que a estas empresas les resulta ventajoso fusionarse?
b) ¿Cuáles creen que son las consecuencias de esta situación?

Actividad 2
 Breve descripción del concepto de “industria cultural” 

 Industria cultural se podría definir como el conjunto de empresas e instituciones cuya principal actividad económica es la producción de cultura con fines lucrativos. En el sistema de producción cultural pueden considerarse: la televisión, la radio, los diarios y revistas, industrias cinematográficas, discográficas, las editoriales, compañías de teatro o danza, las distribuidoras, etc., creando mecanismos que buscan a la vez aumentar el consumo de sus productos, modificar los hábitos sociales, educar, informar y, finalmente, transformar a la sociedad, por tanto abarca todos los ámbitos de la sociedad e intenta incluir a todos los individuos sin excepción. Zallo define la Industria Cultural como: “un conjunto de ramas, segmentos y actividades auxiliares industriales productoras y distribuidoras de mercancías con contenidos simbólicos, concebidas por un trabajo creativo, organizadas por un capital que se valoriza y destinadas finalmente a los mercados de consumo con una función de reproducción ideológica y social”. En cualquier caso hay que destacar también la idea de que esta denominación tiende a crear una ilusión de semejanzas entre muy diversas industrias y consumos, unificando y disimulando diferencias significativas, las cuales son quizás aún mayores en el caso de la idea de “consumo cultural”, en la cual algunos autores no sólo incluyen los consumos de los productos de las “industrias culturales” sino también otros, como por ejemplo la asistencia a teatros, galerías de arte, museos y otros establecimientos semejantes. Por otra parte, ciertas maneras de denominar a estas industrias y consumos tiende a dotarlos de una suerte de status privilegiado, de una cierta “aura”.
 Reflexiones sobre la Industria Cultural
La consecuencia más importante del proceso de mercantilización de la cultura es la fusión de cultura y entretenimiento. Se busca escapar al aburrimiento con nuevas experiencias, buscando lo fácil y superficial, sin esfuerzo. Así, más que diversión se da una reproducción y confirmación de las formas de vida dominantes, existiendo una función social en la diversión comercializada. La paradoja que representa el tiempo libre regido por la industria cultural es que reproduce los esquemas del mundo laboral. En la diversión ofrecida por la industria de la cultura se tiende a borrar exigencias o pretensiones inesperadas dirigidas a un pensamiento independiente propio de sujetos autónomos, haciendo que los consumidores sean pasivos y, sobre todo, consumidores, propiciando reproducir modelos de asociación recurrentes y estereotipos repetitivos e impidiendo la oposición crítica como forma de consumo cultural. Por otra parte, la industria cultural cuenta con una oferta gigantesca y propicia la idea de que casi no se pueda dar un paso fuera del ámbito del trabajo sin topar con alguna manifestación perteneciente a la industria de la cultura. Por esto, se llega a “decretar una risa que se convierte muy frecuentemente en un instrumento para estafar la felicidad”, en palabras de José A. Zamora. Además, con la cultura producida como mercancía se da la facilidad de venta. Muchos de los centros culturales que existen se asemejan más a centros comerciales, donde la gente va a pasar el día y a consumir cultura o más bien productos culturales banales, “Estamos creando una sociedad a quien cuesta leer y escribir, mientras que tiene una capacidad excepcional para retener imágenes de televisión”, como afirma Javier Celaya (http://www.dosdoce.com). Se da por sentada la incapacidad de comprensión del público, eliminando de los productos culturales lo que éstos tienen de desafío y provocación. Pensar y actuar tal como todos hacen dentro del propio ambiente, sugiere la impresión de ser parte de un todo más poderoso. A pesar de que la producción cultural está dominada por el principio de estandarización, los productos de la industria cultural se intentan presentar como lo contrario. Son reproducidos en cada momento aquellos esquemas de percepción y de comportamiento guiados por clichés, que necesitan las personas para sobrevivir en una vida monopolizada. Lo que le sucede a la cultura bajo el imperativo del principio de intercambio capitalista, la denigración de su valor de uso a medio de entretenimiento y distracción, tiene por tanto un carácter ejemplar para el conjunto de la sociedad, conformando una tendencia al conformismo, a la trivialización y a la estandarización, a favor de la liquidación del individuo. Hace unas décadas, la cultura era una exquisitez apreciada por unos pocos privilegiados, mientras que hoy en día constituye una de las principales industrias de la economía mundial. Este proceso de democratización de la cultura sería deseable si se mantuvieran unos niveles de calidad y de diversidad cultural que no siempre se dan, como se ha señalado anteriormente. No obstante las discusiones teóricas que se han realizado alrededor del concepto, la industria cultural definida por José Joaquín Brunner se resumiría en “el modo de producción moderno de bienes simbólicos cuyos productos alcanzan primero una difusión masiva en la sociedad”, una definición acertada aunque un tanto amable.
Responder:
1) ¿Cómo podría definirse Industria cultural?
2) ¿Qué medios se consideran dentro de ese sistema de producción?
3) ¿Por qué la industria cultural reproduce los esquemas del mundo laboral?

 Actividad 3 
Leer el siguiente artículo:

Industrias culturales: Unesco advierte sobre el abismo entre el Norte y el SurLas industrias culturales están adquiriendo un peso cada vez más importante. Su crecimiento no se detiene, y su relevancia en lo que se refiere a libertad de expresión, la diversidad cultural y desarrollo económico es cada vez más poderosa. En un comunicado, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), advirtió esta semana que el mapa mundial de las industrias culturales muestra la existencia de un auténtico abismo entre el Norte y el Sur.Según un informe de la Unesco - titulado International Flows of Selected Cultural Goods and Services, 1994-2003 - sólo tres países : Reino Unido, Estados Unidos y China- produjeron 40% de los bienes culturales comercializados en el mundo en 2002. Ese porcentaje es inalcanzable si lo compramos con la producción total que suman América Latina y África. Entro estos dos continentes, se produjeron algo menos de 4% de los bienes culturales comercializados en 2002.La concentración de la producción de los bienes culturales quizás puede comprenderse con este dato: América Latina y el Caribe sólo representaron 3% del comercio total de bienes culturales en 2002. El punto es que se trata de un porcentaje bajo sino que ese 3 por ciento supone un aumento de sólo un punto porcentual con respecto a 1992.Si los indicadores se traducen en dinero, las sumas son siderales. Según el informe de la Unesco, el peso económico mundial del sector de las industrias culturales y creativas es de 1,3 billones de dólares y está en rápida expansión: entre 1994 y 2002 el comercio internacional de bienes culturales pasó de 38.000 millones de dólares a 60.000 millones.Segmentados por categorías (impresos, grabaciones, artes visuales y productos audiovisuales), las estadísticas de la UNESCO dan cuenta de la inequidad productiva entre los países:Impresos (libros, periódicos, publicaciones y otros productos impresos): representaron el 31% del comercio cultural mundial en 2002. Los mayores exportadores de libros del mundo fueron los Estados Unidos (18%), el Reino Unido (17%), Alemania (12%), España (6%) y Francia (5%). Los principales países importadores de libros fueron los Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá, Alemania y Francia.
Grabaciones (que comprenden principalmente las obras musicales y sonoras y los soportes conexos): representaron el 32% del comercio cultural internacional en 2002. Los cinco exportadores más importantes de esos productos son los Estados Unidos (17%), Alemania* (12%), Irlanda* (12%), el Reino Unido (9%) y Singapur (8%). Los mayores importadores de grabaciones son el Reino Unido, Alemania, Francia, Estados Unidos y Canadá.
Artes visuales (entre otros bienes, las pinturas, los grabados, las litografías, las estatuas originales y las esculturas): el Reino Unido, China, Estados Unidos, Alemania y Suiza sumaron el 60% del total de las exportaciones en 2002. Si se exceptúa China, los otros cuatro países son también los mayores importadores del mundo de este tipo de bienes culturales. El Reino Unido es el mayor importador (42%) y exportador (23%) del comercio mundial de esta categoría de bienes.
Productos audiovisuales (predominan los videojuegos): Los cinco primeros exportadores son: China (32%), Japón (17%), México (11%), Hungría (9%) y Alemania (algo menos de 9%). Los Estados Unidos importan de por sí solos 42% de estos productos. Vienen detrás Alemania, el Reino Unido, Hong Kong (China) y Francia.
En una de las primeras ediciones de la revista Ñ del diario Clarín -del sábado 10 de enero de 2004- Néstor García Canclini, contaba cómo las industrias cinematográficas locales son víctimas de la liberalización del mercado de bienes culturales: ...las distribuidoras, para vender, por ejemplo, El Hombre Araña o Matrix, obligan a las salas a comprar 30 filmes de bajo interés y calidad y a programarlas durante los meses de mayor público. Sin un exhibidor nacional coloca films no estadounidenses en las semanas preferentes, será sancionado por las distribuidoras de Estados Unidos, privándolo de sus éxitos de taquilla.En un mundo en el que entre Estados Unidos, Europa y Japón se quedan con casi el 90% de las ganancias de las industrias culturales, además de generar políticas de equidad y de posibilidades menos dispares de producción cultural local/regional/global- es necesario pensar en la fuerza de los bienes culturales nacionales y el potencial de aquellos hacedores locales. América Latina es una región vasta, vastísima, en riquezas simbólicas originarias, pese a la conquista saqueadora.Indicadores localesLos indicadores locales de consumo y producción, publicados por el Observatorio de Industrias Culturales (OIC), sostienen que las inversiones se han incrementado en distintos sectores. Dan cuenta de ello el aumento de espectadores de cine y el hecho de que el 45 por ciento de los CD vendidos sean de artistas nacionales, por ejemplo.El último boletín del Observatorio de Industrias Culturales (OIC) de la Ciudad de Buenos Aires, correspondiente al mes de enero de 2006, nos muestra los números y la evolución de algunos sectores de la cultura en el 2005. Veamos qué ocurrió en los sectores fonagráfico, audiovisual y editorial, y algunas estadísticas acerca de la cantidad de argentinos que se conectan a internet y los que poseen teléfonos celulares.Sector fonográficoSegún un informe de la Cámara Argentina de Productores e Industriales de Fonogramas (Capif) en el 2004 se vendieron 13.743.909 discos y en 2005, 16.445.770 unidades, lo que demuestra un índice de crecimiento del 20 por ciento. Este crecimiento en las ventas se registró pese a que el precio de los discos ronda entre los 25 y 30 pesos, y pese a la "otra gran industria": la piratería (recordemos que los argentinos descargan, en promedio, 412 millones de canciones por año, cifra equivalente a 31 millones de discos).Un detalle, dentro de los dieciseis discos más vendidos, seis son nacionales: los dos volúmenes de Floricienta y su banda; Testosterona, de Bersuit Vergarabat; La Vida, de Jorge Rojas; Vivo, de Los Nocheros; y Por favor, perdón y gracias, de León Gieco.Sector audiovisual (cine)Durante el pasado año, 36 millones de espectadores asistieron al cine, contra los 42 millones de 2004, lo cual representa una caída del orden del 15 por ciento.El cine nacional, en tanto, tuvo 53 estrenos en salas comerciales y 22 se exhibieron en salas alternativas. Los cinco filmes nacionales más vistos, que a su vez concentraron al 84% de los espectadores que fueron a ver cine nacional, fueron: Papá se volvió loco, con 1.600.000 espectadores; El aura, con 590.000; Elsa y Fred, con 530.000, Tiempo de valientes, con 500.000; e Iluminados por el fuego, con más de 300.000 espectadores.Asimismo, de los 53 films locales que llegaron al circuito comercial, 35 no superaron los diez mil espectadores, y algunos directamente no llegaron a los mil. Sin embargo, hubo algunas sorpresas de taquilla como ocurrió con Whisky Romeo Zulú (185.000 espectadores) o Cama adentro (casi cien mil). Otros films con ciertas expectativas comerciales no alcanzaron las cifras esperadas; tal es el caso de Un buda, Hermanas, El viento, Géminis o La dignidad de los nadies.La caída, en términos de espectadores, se enmarca en un contexto internacional y se podría explicar a partir de tres fenómenos: la implementación de las nuevas tecnologías en los hogares, cuestiones cíclicas, y una oferta que no satisfizo a los espectadores.Sector editorialLa Cámara Argentina del Libro (CAL) informó que la producción de libros en el país durante 2005 tuvo un crecimiento del orden del 18,35 % en relación al 2004. En el pasado año se produjeron 66.261.742 ejemplares contra los 55.985.843 de 2004. En tanto, los títulos continuaron creciendo y se alcanzó la cifra de 19.334 en 2005, cifra superior a los 18.828 de 2004, que ya fue un récord histórico en el país.También evolucionó favorablemente el promedio de la tirada, ya que en 2004 alcanzó los 3.000 ejemplares por título, y en 2005, el promedio ascendió a los 3.400 ejemplares por título.Otros datos:¿Cuántos argentinos nos conectamos a internet en 2005?. De acuerdo con un relevamiento de la consultora Prince & Cooke, a fines de 2005 el país alcanzó los 10 millones de usuarios de internet, es decir personas físicas distintas que se conectan al menos dos veces por semana a la gran red de redes. Y tal como dio a conocer ese relevamiento, el 43% es de nivel socioeconómico alto y el resto, es de niveles medio y bajo.Según el informe, los niveles medios, y sobre todo los bajos, hicieron su ingreso a través de cibercafés y locutorios, encontrando en estos lugares el sustituto a la compra de una PC y a la conexión de banda ancha. En cambio, los usuarios que se conectan desde lugares privados representan el 27% de la población de internet, siendo el hogar el principal sitio.¿Usted posee teléfono/s celular/es, y su hermano/a, y su tío/a, y su abuelo/a, y sus amigos, y sus vecinos, y sus primos, y sus compañeros de colectivo?. Bueno, si la respuesta es positiva (es imposible no conocer a personas que posean esos aparatitos) no se pierda estas estadísticas.Un estudio de la firma Pyramid Research concluyó que "la penetración de la telefonía móvil en el país llegará al 75 por ciento en 2010", es decir que habrá tres celulares cada cuatro argentinos. En 2004, la cantidad de líneas móviles tuvo un alza del 70 por ciento (en relación al 2003) y, en 2005, el incremento alcanzó al 48 por ciento hasta llegar a 20 millones de líneas, que representan una penetración del 57 por ciento en la población.Para la consultora el crecimiento de la cantidad de líneas móviles se debe a "una combinación de factores, siendo el principal de ellos la significativa recuperación de la economía argentina". En ese sentido, recordó que el PBI per cápita en el país era de 7.694 dólares en 2000, que bajó a 2.700 dólares en 2002 y "se ha recuperado a 4.570 dólares en 2005".

Responder:



  1. ¿Qué situación se ha dado en el mapa mundial de las industrias culturales?
  2. ¿Qué porcentaje de producción corresponde a cada región?
  3. ¿Quiénes fueron los principales exportadores de libros, grabaciones, artes visuales y productos visuales?
  4. ¿Cómo es la situación de las industrias culturales en nuestro país?
  5. ¿Qué cantidad de usuarios de Internet alcanzó nuestro país en 2005?
  6. ¿Qué diferencias hay entre los niveles altos y los medios bajos?

 Actividad 4
Realizar un breve informe sobre quiénes son los propietarios de los medios de comunicación en la Argentina, que incluya medios gráficos, audiovisuales y de internet.

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